LOS CRISTIANOS DE ALEPO
Existe en Alepo una comunidad de cristianos que siempre ha sido muy respetada y querida. Griegos ortodoxos, maronitas, coptos, siríacos-melquitas, pero sin duda la más numerosa e importante es la comunidad Armenia.
Barrio armenio
Se
establecieron allí como consecuencia directa del genocidio de 1915.
Conocidos como Lipananahay
hablan el dialecto occidental de
la lengua Armenia. La mayoría son comerciantes.
Al-Gadydah, así se conoce al
barrio armenio, es un intrincado de calles, callejones y callejuelas por las
que pasear era un verdadero placer.
Su catedral es conocida como “de los cuarenta mártires” por encontrarse un icono del mismo nombre. Conmemora la conversión de cuarenta legionarios romanos al cristianismo, motivo por el que el emperador Losennos (año trescientos veintidós los condenó a permanecer desnudos sobre un lago helado, rompiéndoles las piernas y quemando posteriormente a los que sobrevivieron.
Su catedral es conocida como “de los cuarenta mártires” por encontrarse un icono del mismo nombre. Conmemora la conversión de cuarenta legionarios romanos al cristianismo, motivo por el que el emperador Losennos (año trescientos veintidós los condenó a permanecer desnudos sobre un lago helado, rompiéndoles las piernas y quemando posteriormente a los que sobrevivieron.
Para acceder a ella se cruza un gran patio, donde lo más destacado es la torre del reloj. Toda ella realizada en piedra blanca tallada y adornada con cenefas geométricas. Hay también una pila de agua bendita. Al fondo una lápida de mármol blanco recuerda el genocidio. A su alrededor hay otras lápidas de armenios notables.
En el interior de la iglesia se pueden ver valiosos iconos y frescos del siglo XI, referentes a la vida de Jesús. Destaca el de la Virgen María amamantando a su hijo (único en el mundo), el de Juan el Bautista con Jesús. En el centro hay un altar y cuatro más en cada uno de los laterales.
La iglesia fue renovada en 1869. La ornamentación interior recuerda
mucho a las iglesias ortodoxas, aunque la Armenia tiene su propio culto y su propio
patriarca.
Cerca de allí
está también la
catedral Greco-Latina (1499). La entrada es un gran patio con
árboles frutales. A la izquierda hay un corredor formado por arcos ojivales que
dan paso al tiempo. El interior de la iglesia está lleno de lámparas de aceite,
iconos y velas.
Muy próxima en
una plaza porticada está la Catedral de San Elías. Iglesia
Maronita (1873). Es, quizás, la más conocida de Siria. El interior es muy
parecido a las anteriores. Destacan sus dos torres simétricas a los dos lados
del pórtico.
Otros templos:
Iglesia de la Santa Madre de Dios de la iglesia apostólica Armenia (1429)
Mar Assia al-Hakim. Iglesia sirio-católica (siglo XV)
La Asunción de Nuestra Señora. Iglesia ortodoxa-griega (siglo XV)
La sinagoga Al-Bandara (1428). Restaurada por la comunidad judía de
Alepo.
Paseando por
sus calles nos encontramos numerosas tiendas de artesanos y restaurantes, como famoso
“Sissí”. Ocupa este restaurante una antigua casa otomana en el que lo más
destacado es su patio central. Ornamentado con flores y plantas que rodean un
pozo de agua. Al fondo el salón oriental (tapizado con damasquinados) todo
rojo, nos cuenta el dueño, está reservado para celebraciones nupciales,
banquetes de negocios, etc. A diario se utiliza el salón que tienen en la
planta de arriba, a la que se accede bien por una angosta escalera de caracol
(fabricada en hierro) o mediante un ascensor (también de hierro). Desde la
planta alta se divisan todos los tejados del barrio. Cuando bajamos, el dueño, nos conduce a los
sótanos del edificio, donde también existe un comedor. Allí se encuentran las
cocinas y los almacenes de alimentos. Nos conduce hasta el fondo hasta una
puerta metálica que abre con una llave muy antigua. Conduce a un pasadizo que
nos cuenta llega hasta la misma Ciudadela y que éste ha sido utilizada desde
tiempos remotos para burlar los asedios a la ciudad y proveer de víveres a la
fortaleza.
Abandonamos el barrio con la sensación de haber retrocedido en el
tiempo.
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