viernes, 11 de abril de 2014

DAMASCO

Sobre la vieja cómoda (como el que entra en un sueño eterno) reposa su foto. El paso del tiempo no ha hecho sino resaltar aún más su belleza. 

Cubierta de brocados pretenciosos y terciopelos, contempla todas las conversaciones con un aire de conspiración.

A su espalda, un bosque de luces se encarama por el monte creando un espectáculo multicolor.

Pese a su vida provinciana tiene mucha historia que contar. Piadosa, melancólica, enfermiza, pródiga con los bienes materiales y en exceso gentil con sus enemigos, espera mi regreso.

La veo modesta y digna, limpia y activa, reservada y segura. 

Rodeada de montañas y desiertos, en un jardín mal disimulado, al olor intenso de jazmines y rosas, sueño su abrazo, demostrándome una vez más que, aún en guerra, Damasco es la fiel amante donde nada es definitivamente bueno o malo.



 
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DAMASCO por Carmen Dorado Vedia se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional.


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